Avina
Mensaje del Presidente

Lo que nos une en AVINA es una motivación para contribuir a cambios concretos y relevantes para superar los desafíos que enfrenta América Latina. Por esta razón, en 2009, emprendimos la reorganización de nuestro modelo operativo para incorporar los aprendizajes de años anteriores y así optimizar nuestro trabajo. En 2010, pudimos poner a prueba nuestra nueva forma de operar a lo largo de la institución y de América Latina. Y, aunque siempre hay espacio para el mejoramiento, hay buenas noticias: estamos bastante satisfechos con el plan de vuelo que hemos adoptado, y el avión está llegando a su altitud de crucero.

 

Los resultados de 2010 nos traen algunas evidencias de que vamos por buen camino. Primero, hemos podido participar con nuestros aliados en la generación de más cambios positivos que el año anterior en los países donde trabajamos (como se puede constatar en el desempeño institucional). AVINA tiene un sistema de registro de los cambios concretos a los cuales contribuye, que llamamos de “gestión de logros”. Este sencillo instrumento nos permite apreciar si estamos siendo efectivos en el cumplimiento de nuestra misión. En 2010 vimos un aumento del 63% en el número de cambios registrados en comparación con 2009. Lo que es más interesante aún, superamos ampliamente nuestra meta en términos de avances en procesos capaces de generar cambios concretos en un plazo de dos o tres años. Quiere decir que ya vemos un aumento en el número de logros, pero además hay una fuerte inversión en los procesos que deben dar fruto a mediano plazo.

 

Otro resultado que nos anima es el incremento en los recursos financieros que AVINA ha ayudado a movilizar a favor de sus aliados y las causas que compartimos. A pesar de la inestabilidad financiera que el mundo ha experimentado en los últimos años, AVINA no solamente ha tratado de mantener su nivel de inversión social en América Latina, sino que ha trabajado activamente con otras instituciones para canalizar más recursos hacia la región. De esta manera, en 2010 pudimos participar activamente en la movilización de USD 24 millones en recursos a favor de nuestros aliados. Estos recursos movilizados resultan ser clave para las causas que apoyamos, pues fortalecen la coordinación de acciones, el compromiso entre varias instituciones y la visibilidad global de nuestros aliados. Sumados a los que AVINA ha invertido directamente, dan un total de USD 37 millones dirigidos a nuestros aliados del continente en 2010.

 

Adicionalmente, AVINA ha comprobado que su forma de operar le permite mayor eficiencia, o sea, se puede hacer más con menos. Entre 2009 y 2010, logramos disminuir nuestros costos operativos (administrativos y programáticos) en USD 2,2 millones, sin reducir nuestra cobertura geográfica en América Latina, ni nuestros altos estándares de calidad administrativa y rendición de cuentas. También hemos conseguido reducir proporcionalmente la administración, lo cual implica que nuestro equipo programático puede ahora dedicar más tiempo a las causas y a los aliados que apoyamos. Como consecuencia, hemos logrado dedicar más recursos a áreas de innovación y a oportunidades no previstas que surgieron durante el año. De este modo la búsqueda constante de mayor eficiencia, liderada especialmente por nuestro valioso equipo administrativo, genera de forma muy tangible más posibilidades de impacto social a largo plazo.

 

A pesar de los grandes avances en el desarrollo de nuevas estructuras y políticas para acompañar los cambios internos de los últimos años, todavía nos falta rediseñar muchos de los sistemas internos de gestión de los cuales depende nuestro trabajo. También hemos tenido que revisar y ajustar algunos de los conceptos y estructuras que se implantaron en un principio como parte de nuestro rediseño. Todavía tenemos una deuda de capacitación con nuestro excelente equipo que ha sido impecable en su flexibilidad y compromiso durante la transición. En muchos casos sus nuevas funciones y tareas requieren de nuevas capacidades y conocimientos que exigen, a su vez, una inversión institucional y de cada colaborador en la adquisición de nuevas competencias. Finalmente, hemos tenido que comenzar a reflexionar como institución sobre los costos de oportunidad en que el hacer algo importante implica en no poder hacer otra cosa también importante. Hay límites, y tenemos que seleccionar nuestras oportunidades con criterios de análisis cada vez más precisos. La cuestión de la capacidad de carga pasa a ser un tema siempre presente en nuestras decisiones estratégicas.

 

Al mismo tiempo, es un lujo tener este tipo de problemas que evidencian nuestro crecimiento y el salto de desempeño que acabamos de efectuar. Lo más importante es tal vez lo que NO hemos cambiado. En medio de tantas modificaciones, nos hemos esforzado en consolidar nuestros principios de siempre que deben seguir siendo nuestro norte. No ha cambiado el compromiso que tenemos con nuestros aliados, con quienes trabajamos de forma cada vez más estrecha. Sigue siendo fundamental la formulación continua de alianzas y la participación de una diversidad de actores en los procesos de cambio a los cuales contribuimos. Tenemos una conciencia muy clara de que el impacto en escala es imposible sin la multiplicación de esfuerzos en que cada uno aporta sus fortalezas. Dentro de las redes y alianzas alrededor del cambio, reconocemos siempre la importancia del liderazgo, especialmente el liderazgo enfocado en el cambio y no en el ego, que sabe cultivar a otros líderes y dejar que otros lideren cuando es apropiado. Nuestra apuesta continúa centrada en la construcción de capital social y relaciones de confianza, como ingrediente vital para la creación de agendas comunes con potencial de impacto.

 

Compartimos en AVINA la sensación de que es un privilegio y al mismo tiempo una responsabilidad de nuestra generación enfrentar los desafíos de hoy y buscar forjar juntos, a través del diálogo y la creatividad, nuevos modelos más sostenibles. Los ejemplos de avances reales que hemos visto en 2010, algunos de los cuales están descritos en este Informe Anual, nos animan a ser optimistas con una buena dosis de realismo y modestia sobre nuestro papel. Quiero expresar mi agradecimiento al equipo de AVINA, a nuestros aliados de causa y a los stakeholders que nos sustentan, por posibilitar los éxitos y aprendizajes de 2010 que nos dejan mejor preparados para los retos que se avecinan en 2011 y después.

 

Sean McKaughan
Director Ejecutivo